El Padre Miguel fue párroco durante muchos años en Okinawa, allí muchas generaciones bautizaron a sus niños, a cada uno de ellos le dio el sacramento del bautismo, sin embargo, con el pasar de los años, estos crecieron fueron al colegio y algunos se hicieron profesionales.
El corazón de Miguel Gould Kincellas dejó de latir la mañana de este sábado 25 de enero, sin embargo, con él queda varios recuerdos, hasta historias contadas por él mismo una de ella que no necesita pruebas para ser real, es que bautizó a muchos niños y cuando crecieron, y tuvo la oportunidad de ayudarlos, lo hizo sin dudar, muchos de ellos son profesionales y ahora sienten su partida.
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