
De izquierda a derecha: Monseñor René Leigue, Arzobispo de Santa Cruz, Eusbence Soriocó talentoso deportista y artista y Agustín Palachay, autoridad y gran líder nuevorizonteño.
Nuevo Horizonte, ubicado junto al Río Grande, es mucho más que un rincón agrícola de Bolivia. Con una rica historia y personajes emblemáticos, esta tierra se ha ganado un lugar en la memoria colectiva, no solo por su prosperidad, sino también por las huellas imborrables que han dejado sus habitantes.
Familias como los Leigue, Hipamo, Palachay y Arredondo han
marcado el rumbo de la comunidad. El Monseñor René Leigue, reconocido a nivel
nacional por su liderazgo espiritual, es uno de esos personajes que han
proyectado a Nuevo Horizonte más allá de sus fronteras. Los Hipamo, por su
parte, han sido estandartes de la cultura y la música local, mientras que los
Palachay y Arredondo han brillado en el fútbol y la política, demostrando el
espíritu de sacrificio y dedicación que caracteriza a los nuevorizonteños.
Pero el aporte de esta comunidad no se limita a las esferas
del deporte o la religión. Familias como los Masabi, Durán y Moza, expertos en
agricultura, han mostrado cómo la ciencia y el saber pueden aplicarse al campo,
siendo también referentes en la artesanía.
A pesar de los avances, Nuevo Horizonte ha sabido mantener
su esencia. Sus calles de tierra, el canto de los pájaros, y el uso del
altoparlante para los anuncios cotidianos, forman parte del encanto de este
lugar. La gastronomía local, con delicias como la patasca y el cuñapé, es otro
de sus orgullos.
Hoy, Nuevo Horizonte sigue abriendo sus puertas a todos
aquellos que buscan crecer y progresar, manteniendo siempre el valor de la
hermandad como uno de sus principios fundamentales. Esta comunidad es, sin
duda, un ejemplo de cómo la tradición y el progreso pueden coexistir, creando
un legado perdurable para las generaciones futuras.
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